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ND 1-2-3: 3 consejos sobre cómo crear la alianza entre padres y profesores

Por el equipo de BrightLife Kids

A smiling caregiver high-fives a young girl with a yellow backpack outside a metal fence.

Para cualquier niño/a, un vínculo sólido entre el hogar y la escuela ayuda a que el aprendizaje fluya mejor. Para un niño/a que procesa el mundo de manera diferente, esa colaboración no solo es útil. A menudo es la diferencia entre un año escolar que funciona bien y uno que se siente como una constante lucha cuesta arriba. 

Te damos tres claves:

  1. Ayuda a los profesores a conocer a tu niño/a, no solo su diagnóstico: una etiqueta como TDAH o autismo le dice muy poco a un profesor sobre tu niño/a en particular. Lo que ayuda mucho más es una guía breve y práctica sobre cómo se desenvuelve mejor tu niño/a, escrita antes de que surjan los problemas, no después.

    Prueba esto: escribe una nota de una página en la que expliques qué ayuda a tu niño/a a concentrarse, qué situaciones suelen desencadenar crisis emocionales o hacer que se bloquee y qué estrategias han funcionado en casa o en clases anteriores. Procura que sea lo suficientemente breve como para que un profesor con poco tiempo pueda leerla rápidamente en dos minutos. Por ejemplo: “Se siente motivada cuando las tareas se dividen en pasos pequeños. Además, se concentra mejor cuando se sienta cerca del frente de la clase”.

  2. Adapta las estrategias de casa a algo que se pueda usar en el salón de clases: lo que funciona en casa no siempre se traslada a la escuela tal cual. (Una habitación tranquila se siente muy diferente a un salón de clases con treinta niños/as). La clave está en encontrar la versión de una estrategia que se adapte al entorno escolar.

    Prueba esto: en lugar de limitarte a explicar lo que funciona en casa, pregúntale al profesor: “¿Hay alguna manera de adaptar esto para aplicarlo en la escuela?”. Los profesores suelen contar con recursos como horarios visuales, pausas para moverse o espacios tranquilos; solo necesitan saber que tu niño/a podría beneficiarse de ellos. Por ejemplo: “Cuando puede tomarse una pausa de dos minutos para volver a centrarse, suele regresar listo para retomar la tarea. ¿Hay algún lugar donde pueda ir a relajarse un momento?”.

  3. Crea una forma sencilla y compartida de hacer un seguimiento de lo que funciona: para niños neurodivergentes, las estrategias a menudo necesitan ajustes: lo que funciona en octubre puede que ya no funcione después de las vacaciones de invierno. Un sistema de seguimiento permite que las familias y los profesores estén al tanto de lo que sucede y trabajen en sintonía, sin convertirse en una tarea adicional para nadie.

    Prueba esto: un correo electrónico breve cada semana puede ayudarte a detectar patrones con el tiempo. Por ejemplo, pregúntale al profesor de tu niño/a si puede enviar a casa los viernes un formulario sencillo para hacer un seguimiento de aspectos como la concentración, el estado de ánimo y el trabajo en clase. Después de unas semanas, quizás notes que los lunes son los días más difíciles. En ese caso, puedes hacer algunos ajustes el domingo por la noche para facilitar el comienzo de la semana y mantenerte en contacto con el profesor para hacer un seguimiento de los resultados.

La conclusión

Ninguna estrategia funciona para todos los/as niños/as. ¡Un enfoque que funciona al principio podría ni siquiera funcionar para el/la mismo/a niño/a durante todo el año! Por eso, una sólida colaboración entre profesores y padres no se trata de encontrar una única solución perfecta. Mantén la curiosidad, comparte lo que sabes y hagan ajustes juntos a medida que aprendes qué ayuda a tu niño/a a prosperar.

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