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Rutinas que nos restauran: crear ritmos equilibrados que ayudan a todos a sentirse más centrados

Por el equipo de BrightLife Kids

Caregiver and boy smile while looking at an open book together on a sofa.

La mayoría de los niños prosperan con una buena rutina. Los ritmos predecibles eliminan las conjeturas y la incertidumbre de la vida cotidiana. Esto puede hacer que tu niño/a se sienta seguro y tranquilo, además de mostrarle prácticas diarias que mejorarán su sueño, higiene y su salud y bienestar general. 

Hoy, nos sumergimos en las rutinas saludables que puedes explorar en familia. Hábitos simples que ayudan a que tu hogar funcione un poco mejor y que tus niños/as se sientan lo mejor posible. Y sí, estamos abordando las preguntas que todo padre escucha:

“¿Por qué tengo que lavarme los dientes? ¡Lo hice ayer!”

Si esto te suena familiar, definitivamente no estás solo. Hablemos de por qué las rutinas son importantes y cómo hacer que se sientan un poco menos como una batalla y mucho más como un trabajo en equipo.

¿Qué rutinas son adecuadas para ti y tus hijos?

¡Bueno, eso depende de ti! Los valores de tu familia, junto con la personalidad, las necesidades y los intereses de cada uno, influirán en gran medida en las actividades que elijan hacer juntos. También te ayudarán a decidir el grado de flexibilidad o rigidez con que deseas adherirte a las reglas que establecieron para ustedes. También estás a cargo de cuándo modificar los patrones existentes y adoptar otros nuevos. 

Las familias religiosas pueden incorporar la oración en las rutinas de las comidas y la hora de dormir. Algunos padres pueden incorporar yoga, ejercicio, baile o arte en rutinas basadas en creencias sobre lo que es mejor para sus niños/as y la familia. Y si los niños/as tienen necesidades especiales, el cuidado médico y emocional también puede convertirse en un ritual diario.

4 consejos para hacer que las rutinas funcionen para ti

#1 – Establece objetivos y expectativas claras 

Las rutinas no son solo listas de cosas que hacer: reflejan quién eres como familia y lo que más valoras.

Pero incluso si esos valores te parecen claros a ti, los niños no los perciben automáticamente. Tómate el tiempo para explicar cómo son tus rutinas matutinas o nocturnas y por qué son importantes. Cuando los niños entienden el “por qué”, las rutinas se sienten menos como reglas y más como parte de la historia de tu familia. Eso podría sonar como, “Comemos todos juntos como familia porque ese es un momento importante para ponernos al día y estar juntos. Me gusta escuchar sobre tu día y planear para el día siguiente como grupo”.

Establece recompensas por mantenerte en el camino correcto. Y si es necesario, puedes crear una colorida lista de cosas que hacer que enumere cada paso de la rutina.  

#2 – Obtén sugerencias y apoyo de la familia 

Las reglas y rutinas no tienen por qué ser una calle de sentido único. Una vez que expliques el propósito de cada paso en una rutina, pregúntales a tus hijos qué opinan. Tu niño/a puede tener una gran idea que funcione aún mejor para todos. 

#3 – Incorpora flexibilidad y “días de vacaciones”

Al igual que todas las buenas reglas, a veces las rutinas están destinadas a romperse. La vida pasa. El clima, las enfermedades o un juego que termina tarde pueden desestabilizar todo el día. Otras veces, es más personal: las necesidades sensoriales, la fatiga, las transiciones complicadas o el estrés familiar pueden cambiar lo que un niño/a necesita en el momento.

Teniendo en cuenta tus objetivos, valores y misión generales, puedes ser flexible y aun así volver a la rutina cuando tenga sentido. Para las rutinas esenciales como la higiene diaria, puedes incorporarlas de nuevo a la rutina en la primera oportunidad disponible. Si se omite el baño de la noche, puede reemplazarse por una ducha rápida por la mañana.

Cuando el plan no salga como esperaban, reconócelo sin culpar a nadie y busca una forma rápida de retomar la rutina: “Hoy se nos hizo tarde. Mañana nos cepillaremos los dientes más temprano para que puedas acostarte a horario”.

#4: Reparación, consecuencias naturales y retomar el rumbo

Luego de acordar cuáles son los objetivos obligatorios en la rutina y por qué, puedes explicar las consecuencias de no cumplirlos. No cepillarse los dientes podría llevar a no tener postre ese día. No hacer la tarea puede significar no poder ver la tele. Al conocer las consecuencias de antemano, los niños pueden ser menos reactivos cuando hay que aplicarlas. 

Desde el amanecer hasta la hora de dormir: 5 rutinas saludables a tener en cuenta

Para la mayoría de los niños, el día se divide en estos cinco segmentos: mañana, escuela, después de la escuela, hora de cenar y hora de acostarse. Tus rutinas pueden ayudarles a pasar fácilmente de una parte del día a la siguiente. 

Higiene personal (típicamente por las mañanas y a la hora de dormir)

Cuidar el propio cuerpo es una habilidad esencial que se aprende temprano. Esto puede incluir cepillarse los dientes y usar hilo dental dos veces al día, cuidar el cabello y bañarse o ducharse. 

A algunos niños les puede ir mejor asearse a primera hora de la mañana. Puede ayudarles a despertarse y a sentirse más preparados para el día. Para otros niños, el agua caliente y el vapor podrían ayudarles a relajarse después de un día ajetreado (y hacer que prepararse por la mañana sea más sencillo). 

Intenta combinar el cepillado de dientes con algo que tu niño/a ya hace todos los días, como justo después del desayuno y antes de los cuentos de la hora de dormir. Cuando está vinculado a un hábito existente, es más fácil de recordar y más rápido de mantener. ¡Puntos extra por cepillarse durante una canción favorita de dos minutos!

Comidas y refrigerios

El desayuno, el almuerzo, la cena y los refrigerios brindan oportunidades para unirse en familia o disfrutar de tiempo a solas de calidad. Aquí es donde entran en juego los valores de tu familia. Para algunas familias, la hora de comer es el momento en el que pueden reunirse, compartir historias y hacer planes. Según la edad y la etapa de desarrollo de tu niño/a, quizás sea mejor darles de comer temprano y disfrutar de una comida tranquila después, cuando ya estén entretenidos con un libro (¡o incluso dormidos!). 

Preparación para la escuela

Dado que la rutina matutina suele ser apresurada, tiene sentido preparar la mochila y planificar para el siguiente día escolar la noche anterior. Esto puede incluir empacar las mochilas, cargar los dispositivos, elegir la ropa y hacer la tarea. Si incluyes estos hitos en la rutina de la tarde o la noche, puedes incorporar una recompensa, como 15 minutos adicionales de tiempo de pantalla o un juego en familia. 

Actividades familiares y tiempo libre personal

Piensa en lo que a tu familia le encanta hacer juntos y haz espacio para ello. La conexión no tiene por qué ser complicada.

El tiempo diario puede consistir en armar un rompecabezas después de cenar o pasar por el parque después de la escuela. Los rituales semanales podrían ser una noche de juegos en familia o una noche de cine. ¿Aventuras mensuales? Un día en la playa, un picnic en el parque, una excursión de esquí o incluso un laser tag.

No se trata de hacer más. Se trata de elegir momentos que ayuden a que tu familia se sienta cerca.

Incluir un poco de tiempo a solas en el cronograma de tu niño/a también puede ser bueno para la regulación emocional. Esto podría incluir armar legos en silencio, hacer arte, escribir en un diario, jugar a disfrazarse o leer.

Rutinas para la hora de dormir y cómo terminar el día de la mejor manera

Si bien el objetivo de la hora de dormir es apagar las luces, algunas rutinas previas a ese momento pueden tener un gran impacto en la salud física y emocional de tu niño/a. La hora de acostarse es tu momento para hacerles saber a tus niño/as que están seguros, son amados y están preparados para el día siguiente. 

Al hacer la “rutina nocturna” en un orden específico cada noche, como preparar las cosas para la escuela, cepillarse los dientes, leer un cuento y luego arroparlos y apagar las luces, sus cerebros pueden liberar melatonina de forma natural. Así es como el subconsciente le dice al cuerpo que es hora de descansar. 

La hora del cuento es una actividad comprobada que une a las familias y fomenta un amor por la lectura que dura toda la vida. Las historias que elijas pueden ser entretenidas, inspiradoras, educativas o específicamente dirigidas a intereses especiales o desafíos que enfrentan tus niños/as (como hacer amigos, lidiar con los bravucones, ser únicos). Y, en muchos casos, es posible que tus niños/as se queden dormidos antes de llegar a la última página. 

Coaching y apoyo para planear e implementar rutinas

Si necesitas ayuda para crear una rutina, comunicar objetivos o probar consecuencias que funcionen específicamente para tu familia, los coaches de BrightLife Kids están aquí para ti. ¡Inicia sesión o regístrate hoy!