
ND 1-2-3: What ADHD really feels like for your child
Los 25 distritos escolares más grandes del estado de California están ahora asociados con BrightLife Kids.
Por el equipo de BrightLife Kids

Las estadísticas indican que los niños/as neurodivergentes sufren acoso con más frecuencia que sus pares. Lamentablemente, los rasgos únicos que distinguen a un niño/a también pueden convertirlo/a en blanco de acoso.
Cosas como la autoestimulación, hablar mucho sobre un tema de interés especial, no captar las señales sociales o reaccionar con intensidad ante el exceso de ruido o luz pueden llamar la atención.
Los niños que tienen conductas de acoso suelen darse cuenta. Algunos atacan esos rasgos a propósito. Los profesores, los padres y otros adultos pueden ayudar de algunas maneras sencillas.
Aprende a reconocer las formas que suele tomar este acoso: el acoso dirigido a un/a niño/a neurodivergente no siempre se parece al acoso típico. Puede consistir en que otros/as niños/as lo/la engañen para que haga algo que lo/la deje en ridículo. También puede ocurrir cuando un/a niño/a imita los movimientos de autoestimulación o la forma de hablar de otro/a. Puede tratarse de excluir a un/a niño/a de un grupo y fingir que fue por accidente. También puede consistir en sobrecargar sus sentidos a propósito, por ejemplo, haciendo un ruido fuerte y repentino cerca de un/a niño/a sensible al sonido, solo para provocarle una crisis. A veces, otros/as niños/as lo graban y se ríen.
Por ejemplo, si tu niño/a se sienta en el mismo lugar todos los días, quienes lo/la acosan podrían ocupar ese lugar a propósito, solo para observar su reacción de confusión o malestar. Si tu niño/a neurodivergente es muy sincero/a, otro/a niño/a podría engañarlo/a deliberadamente para que diga algo que lo/la meta en problemas o provoque burlas. Estos patrones pueden ser más difíciles de detectar que un empujón en el pasillo o un comentario hiriente al pasar.
Haz preguntas específicas, no generales: si le preguntas a tu niño/a “¿Alguien te trata mal?”, podrías recibir un “no” rotundo, incluso cuando algo no está bien. A muchos/as niños/as neurodivergentes les cuesta entender si algo fue con mala intención o se hizo a propósito. Esto es especialmente cierto si la persona que ejerce la conducta de acoso dijo que era una broma o un juego.
Prueba hacer las preguntas de otra manera. Por ejemplo: “¿Alguien ha estado imitando tu forma de hablar o de moverte?”, “¿Qué pasa si alguien se ríe de ti en la escuela?”, “¿Alguien te ha convencido de hacer algo y luego se lo ha contado a tu profesor?” o “¿Hay alguien a quien intentas evitar en la escuela?”. Estas preguntas específicas pueden revelar patrones y comportamientos que podrían pasar desapercibidos con preguntas generales o vagas.
Elabora un plan que aborde la experiencia real de tu niño/a: cuando hables con la escuela, en lugar de solo decir que es víctima de acoso, describe el patrón específico. Pide al personal y a los profesores que lo/a observen y escuchen directamente. Puede pasar desapercibido para una persona adulta que mira de pasada lo que ocurre en el comedor escolar.
En casa, recuérdale a tu niño/a que ser diferente no es el problema y que no tiene la culpa. Lo que hay que abordar es cómo lo/la tratan los/as demás niños/as. La solución no es que tu niño/a aprenda a interpretar las señales sociales ni a ignorar mejor el acoso. Asegúrate de que sepa que cada persona es responsable de sus decisiones. Tú y su profesor están ahí para apoyarlo/a y asegurarse de que reciba un trato respetuoso.
Un/a niño/a que se siente seguro de ser exactamente quien es, incluso si es objeto de ataques, seguirá desarrollando confianza. Saber que cuenta con adultos de confianza en quienes apoyarse es vital para su seguridad y crecimiento.
Si tu niño/a es víctima de acoso escolar y no sabes qué hacer al respecto, podemos ayudarte. Nuestros coaches gratuitos pueden darte a ti y a tu niño/a las habilidades, las herramientas y el lenguaje para pedir lo que necesitan y merecen. ¿Por qué no conversas con nosotros hoy?